Museo Textil de Oaxaca
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Una historia a la vez. No. 09
La diversidad de colores en los textiles de Santo Tomás Jalieza es algo muy significativo para la comunidad.
02 de julio de 2015
Pieza del Mes
Pieza del Mes
Abigail aprendió a tejer a los seis años de edad, una actividad que se ha heredado de generación en generación: “Comenzó como un juego, crecí en una familia de tejedoras, donde se le dedica todo el amor y el esfuerzo al telar de cintura,

La luminosidad y viveza del algodón convertido en hilo colorean la tienda del Museo Textil de 
Oaxaca gracias a Abigail Mendoza, artista representante de un taller familiar dedicado a la 
elaboración de textiles selectos, únicos y diferentes, que sin embargo, continúan la tradición de 
Santo Tomás Jalieza, Oaxaca. Esta comunidad, ordenada y tranquila,  ofrece al visitante el encanto 
de presenciar muchas manos trabajando en el telar de cintura.

La diversidad de colores en los textiles de Santo Tomás Jalieza es algo muy significativo para la 
comunidad. Abigail narra que para poder obtener tan finos y sutiles textiles deben primero 
escoger el color: “creemos que los colores con los que trabajamos representan nuestro estado de 
ánimo. Cuando estás triste escoges colores opacos y cuando estás feliz escoges colores alegres.”
Abigail aprendió a tejer a los seis años de edad, una actividad que se ha heredado de generación 
en generación: “Comenzó como un juego, crecí en una familia de tejedoras, donde se le dedica 
todo el amor y el esfuerzo al telar de cintura, es algo que veo desde que tengo uso de razón. Todo 
es un proceso, primero aprendí algo muy sencillo y después algo más complicado. Mi mamá y mi 
tía me enseñaron lo que hoy sé sobre tejer. Son las personas que más admiro porque hacen los 
trabajos más finos que he visto.”

Los diseños que distinguen a los textiles de Jalieza son representaciones de la vida en su entorno. 
Abigail recuerda que el danzante es la figura más representativa en su comunidad porque se cree 
que en el cerro más cercano, hay una parte muy plana, donde bailaba Moctezuma. “Con los hilos 
también dibujamos venados, conejos, pollitos, una mujer con su canasto, grecas, alacranes, 
culebras y los animales que tenemos alrededor”, nos recuerda.
La familia de Abigail es un grupo que siempre está en búsqueda del mejor material para trabajar, 
hilos aptos para dedicar tanto esfuerzo. El hilo de algodón con el que trabajan es el que se usa 
para coser.

Abigail destina gran parte de su trabajo no sólo a tejer, sino también a representar a su grupo: “Mi 
hermana es de las tejedoras que más habilidad tiene, ganadora de varios premios y estoy muy 
orgullosa de poder representarla, mientras ella teje y genera estos textiles increíbles, yo puedo ir a 
difundir su hermoso trabajo. Al igual que los hilos, todo se debe acomodar con el esfuerzo de uno 
mismo.”
Las tejedoras trabajan tanto piezas grandes, como diminutas y entre más pequeña sea la pieza, 
mayor trabajo implica. Abigail, ganadora del galardón nacional del primer concurso de textiles a 
nivel nacional cierra su testimonio con un mensaje: “Tejer es algo con lo que naces, es lo que 
heredas como tradición familiar, es un trabajo que me da satisfacciones todos los días. Todo lo 
que se hace con cariño y dedicación gozará de reconocimiento. Se deja la vida completa en cada 
pieza y a algo que se hace con la vida no se le puede llamar solamente trabajo. “
Al conseguir un textil de este grupo familiar, están adquiriendo parte de una tradición, una cultura 
y la historia de una comunidad, representativa de los valles centrales del estado de Oaxaca.

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